Quiero agradecer, de verdad, a toda la gente que me ha apoyado y que ha tenido buenas palabras para la expo. ¡Me alegra mucho que os haya gustado! También estoy muy contenta (y sorprendida) con la difusión que ha tenido en los medios gracias a Alicia, la promotora.
Durante un tiempo no creo que actualice el blog, ¡la expo se acabó!, pero seguiré trabajando en mis cosas (aún me queda mucho por hacer) y espero tener la oportunidad de volver a enseñarlas. Creo que la próxima vez voy a ir a lo grande, al gran formato. Bueno, ya veremos.
Aunque hace tanto tiempo de ese día que hasta se ha acabado ya la expo, voy a colgar algunas fotos, por si a alguien le interesan. Hay fotos de mi hijo y de Alicia, la chica de Duduá (haciendo click en sus nombres podréis ver más fotos).
De la zona de espera (de los carros), vamos paseando por el parque hasta la siguiente zona de espera, el CAP. Primero dibujé con carboncillo, luego lo fijé con laca y por último, pinté con acrílicos (y la paleta mágica, claro).
Desmontamos el viejo pony de juguete. Desatornillamos la estructura de madera, lo vaciamos por dentro (y resulta que hay una estructura metálica dentro), descosemos todo...
Calcamos las piezas. Es importante recordar cómo iban. Si no es posible, creamos un registro.
Recortamos nuevas piezas. Yo lo he hecho con diferentes telas, espero que funcione el conjunto. Sino, ya no se puede hacer nada.
Montamos el pony reciclado. Lo cosemos todo otra vez (vaya rollo) y la crin, de paso, que no falte. Rellenamos, colocamos al pony en su balancín y ya está listo.
El vídeo final es solo una curiosidad. El pony vacío sobre la estructura parece mucho más vivo que cuando está regordito. ¡Pero es como una cabra loca!
Los últimos cuadritos de la familia los he pintado con la ayuda de mi nueva paleta húmeda. Es como un tupper con una esponja en el fondo. Los colores se mantienen siempre frescos, como si de óleo se tratara. Es realmente mágico.
Tengo una cosa que hice hace mucho tiempo para recordarle a mi madre que se tomara las pastillas. Ahora, para la exposición, voy a intentar hacer algunos cuadros parecidos, ampliando la idea.
Le estoy haciendo unos dibujos a mi marido con estos trozos de tubito que me trajo mi hijo, el pequeño. Son mensajes para que se porte bien con las comidas, que se acuerde de cuidarse.
Me hace ilusión tener una representación de retratitos de la familia. Aun me faltan unos cuantos. Cuando los instale en la exposición les pondré las conexiones adecuadas para que nadie se pierda.
Me he propuesto adaptar algunas fotos de mis hijos cuando eran niños a esta manera de hacer. Al ser madera de balsa se corta muy fácilmente y no me hace falta ni sierra ni nada. ¡La versión acabada tendréis que venir a verla a la exposición!
Primero compruebo que los patrones están bien haciendo una maqueta en papel y luego ya coso las piezas. Como cosas especiales, la cabeza es una bola de fieltro y los brazos los he unido al cuerpo mediante unos botones para que estén articulados, que se muevan. ¡Y ya está!
Le pego papel de seda al modelo en plastelina para ver como se adapta, por donde se pliega, y repaso con un rotulador las piezas que salen. Luego lo paso a limpio y ya tengo los patrones.